La decisión que atraviesa el disco
Seis años después de "The New Abnormal", The Strokes vuelven con Rick Rubin otra vez en la producción y una decisión que atraviesa todo el disco: el autotune deja de ser efecto y pasa a ser instrumento. No en todos los temas funciona igual, pero cuando funciona, es lo mejor que tiene "Reality Awaits".
Parte fuerte
"Psycho Shit" abre oscuro, con dos guitarras que se pisan bien y una batería de Fab que es puro groove —repetitiva pero nunca aburre. El autotune ahí está bien puesto, casi invisible. "Dine N'Dash" se va para el lado de The Cure: bajo simple pero de esos que se te quedan pegados, synths que le dan aire new wave, y Julian cantando como si le hablara directo al micrófono, con momentos donde la voz se le quiebra de verdad.
El giro raro
"Lonely in the Future" es el giro raro del disco —parte sonando a otra banda y termina siendo puro The Strokes, pero bailable como Blondie, con un autotune que tira más para The Voidz que para el Strokes clásico. Keyboard distorsionado, guitarras que te hacen bailar solo.
El bajón
Ahí llega el bajón: "Falling Out of Love" es, para mí y para bastante gente, el peor tema del disco. Simple, sin nada que se quede, autotune desbalanceado, cinco minutos que no se aprovechan. Lo único que lo salva con escuchas repetidas es que el autotune termina siendo el detalle icónico que sostiene lo poco que hay.
Se recupera
Se recupera rápido. "Going to Babble On" es puro baile, calza con la fórmula Strokes y hasta recuerda al tema de Julian con Daft Punk —synth bien puesto, guitarras simples pero míticas en el solo. "Going Shopping", el primer single, tiene el autotune más "Casablancas decidió esto y no Rubin" de todo el disco: bailable al extremo, con guitarra y batería alineadas para maximizar eso, y un videoclip que entiende perfecto de qué va el tema.
El quiebre
"Liar's Remorse" corta el ritmo bailable y se pone existencialista —la letra habla de desconfianza y de la incapacidad de amar por el dolor acumulado, y la instrumentación acompaña ese quiebre: nada de baile aquí. "The Fruits of Conquest" es el tema más "Julian" del disco en el sentido más sexual de la palabra —vibra de lobo solitario, congas que meten un color distinto, guitarras jugando con el destiempo pero acoplándose bien, bajo que da justo en el tono.
El cierre
Cierra "Tyrants of the Mellow Moon", que según la letra explora la lucha interna y la búsqueda de sentido en un mundo indiferente —vibra a "Paranoid Android" pasado por autotune, hi-hat marcando el ritmo, guitarras simples pero puro ADN Strokes. Es raro que este quede al final: por lo guitarrero y lo identificable, debería estar más arriba en el tracklist.
"Reality Awaits" no es el regreso perfecto que algunos esperaban, pero tampoco necesita serlo. Es una banda de cuarenta y tantos usando el autotune no para sonar joven, sino para decir algo distinto con la misma voz de siempre. Con algún bajón en el medio, pero con más aciertos que fallas.