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morir saltando — crítica

La vida era más corta

Milo J

Identidad e infancia

El disco abre con "Bajo de la piel", donde la chacarera se cruza con el bandoneón del tango, en una historia profunda que ya deja clara la experimentación de todo el álbum: producción de folclore mezclada con trap, el bombo legüero funcionando casi como un bombo de trap. En "Niño", Milo J recuerda —al menos para nuestros oídos— a Alberto Cortez y Facundo Cabral: ritmos folclóricos muy puntuales, contados en tercera persona, en un momento especialmente emotivo alrededor de la figura del padre.

Folklore experimental

Con Trueno en "Gil", el folklore se moderniza sin perder su base. "Ama de mi sol" es una bossa nova dedicada a su madre —"siempre en tus brazos", la declara "dueña de la luz y la felicidad". "Solificándose" mira hacia el norte, entre Jujuy y Atacama, con el bombo legüero funcionando como bombo trap y un bajo que se siente necesario, no decorativo. "Lucía", junto a Soledad, es el punto más folclórico del disco: chacarera con bajos de synth, muy "chaqueño", un verdadero "ritmo de amor salvaje".

Duelo y pérdida

La voz femenina de Paula Prieto en "MmmM" es un aporte real, con una letra que golpea de frente: pérdida, duelo y tristeza ("anoche di con los muertos, pues no di con el sol"; "qué sueño espantoso, la veo, la sueño, la extraño"). En "Llora llora", junto a Akriila, la experimentación es total —los bajos le dan un galope a la canción ("camino de la vida"), mientras la letra explora el olvido de la infancia con un sample de Violeta Parra. "Recordé" cierra este tramo con una búsqueda de identidad personal que pasa, inevitablemente, por recordar momentos dolorosos, sobre un ritmo de bossa nova con folclore latinoamericano.

Amor efímero

"Cuando el agua hirviendo" trae la frase de Sabina sobre no volver atrás, porque el tiempo ya hizo sus destrozos —relaciones fallidas. "La vida era más corta" sigue esa misma línea: una relación tóxica, y lo efímero de cualquier "para siempre".