Pateando Piedras
Contexto
El 15 de septiembre de 1986, una semana después del atentado a Pinochet y bajo estado de sitio, Los Prisioneros lanzaron Pateando Piedras en un show ante menos de cien personas en el mítico Café del Cerro, en Bellavista.
Se trata de un disco que combina guitarras eléctricas con bajos de sintetizador y teclados que marcarían al New Wave de nuestro país. Fue grabado en apenas 3 meses, con Jorge González y el ingeniero Alejandro "Caco" Lyon al mando de la producción.
Sobre el disco
Pateando Piedras fue el primer disco de la banda editado por una multinacional, EMI. El sencillo "Muevan las industrias" se grabó con una Linn Drum —una batería programable que recién llegaba a nuestro país— y los sonidos metálicos que se escuchan los hizo el propio Jorge González golpeando un balón de gas de la cocina de Caco Lyon. El resultado coqueteaba con el tecno europeo de bandas como Depeche Mode, algo que nadie hacía en el Chile de la época —synth-pop con letras que hablaban de cesantía, censura y desigualdad.
El disco vendió 5.000 copias en su venta anticipada y llegó a 10.000 poco después —un récord para un grupo "juvenil" chileno de la época—. El lanzamiento oficial se hizo dos meses después, el 1 y 2 de noviembre, con dos recitales a tablero vuelto en el Estadio Chile ante 6.000 personas en total.
Este disco sería uno de los discos marcadores de una generación, por su mezcla entre la electrónica —género que aún estaba en pañales en Chile— y el rock, en un contexto de censura hacia la banda en televisión y medios oficiales.
Lectura del disco
Desde el primer minuto, el viento te golpea en la cara con "Muevan las industrias", que funciona como el marco conceptual del disco: mostrar lo que estaba sucediendo en Chile.
Después te cantan sobre los cuicos y sobre cómo, a veces, el chileno se lamenta por no haber nacido en cuna de oro. Pero también sobre lo cansada que estaba la gente de las injusticias del régimen —"Quieren dinero" bien podría leerse como una crítica al modelo económico de los Chicago Boys— y sobre la marginación juvenil que retrata "El baile de los que sobran".
Por otro lado, hay momentos donde González y sus compañeros tantean sonidos que recuerdan a The Cure, como en "Estar Solo" o "Por Favor" —otro guiño a esa onda New Wave que comentábamos.
González también mantiene su crítica filosa contra el sistema hegemónico del país y cómo Chile se convirtió en un país sin identidad propia en "Independencia Cultural": ahí rechaza de plano el modelo cultural europeo y apunta directo a un sistema educativo que enseña que la cultura es "algo raro y ajeno", en vez de algo que se construye desde adentro.
"Todavía quedan piedras por patear, y gente que sobra por bailar. 15 de septiembre, 40 años."