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morir saltando — crítica

Nadie sale vivo de aquí

Andrés Calamaro
1989 — CBS / Sony Music 14 temas · 31 min

Antes del Salmón

Cuarto disco solista de Calamaro, publicado en 1989, años antes de que se convirtiera en "el Salmón". El tema título abre en rock and roll puro, sin vueltas: ahí está el Calamaro de la primera etapa, crudo. Le sigue "Pero sin sangre", que narra un día "común" en la ciudad a través de una pelea que no deja heridas visibles —rock en carne viva, con el eco de Miguel Mateos y Pappo dando vueltas. "Vietnam" corta en seco: una balada tan corta y concisa que casi no alcanza a asentarse, parecida en su economía a "Estadio Azteca" del propio Calamaro. Y después el quiebre: "Pasemos a otro tema", el tema inconfundible donde se rompe una relación con un tecladeo demasiado Fito Páez para tratarse de Calamaro.

Blues, ranchera y rockabilly

"Con la soga al cuello" es el blues del disco, dedicado a alguien que aparece de manera inesperada. Después viene la ranchera, prolija, con esa línea que resume el disco entero —"soy extranjero en mi propia casa"— y la soledad como eje y decepciones: ahí Calamaro suena, salvando las distancias, a los Stray Cats. El rockabilly aparece en "Señoritas": rock and roll que no suena sucio, suena demasiado limpio, pero lo hace bien.

El Salmón antes de tiempo

Hay un tramo que ya anticipa al Sabina que Calamaro terminaría asimilando: recuerda a "Pasemos a otro tema", con el Salmón tomando el papel de Sabina y haciéndolo excelente —Sabina y Gardel juntos, tanguero y bohemio. Ese cruce sigue en "Ni hablar", con aire a Cranberries y pop ochentero de Inglaterra, una letra que recuerda a un fragmento de "Honestidad Brutal" y un arranque muy beatle. "Una deuda del corazón (traicionero)" vuelve al rock puro, con una letra dura.

Las baladas y el cierre

"No me vuelvas la espalda por eso" se acerca a "Easy" de The Commodores, una balada con aire a Spandau Ballet que en el fondo cuenta la verdad de una historia de amor: un chico interesado en ella, por su parte prohibida. En "Señal que te he perdido" hay un tramo que recuerda a "La Parte de Adelante" de Mecano. "Vietnam" vuelve sobre el final como un mantra, casi textual —la cicatriz que atraviesa el álbum. Cierra "Dos Romeos", en spoken word, música chill y letra oscura sobre dos estrellas de rock siamesas.

7/10 — un disco que sin ser perfecto sostiene el rock and roll de punta a punta, y ya deja ver, tema a tema, al Calamaro que vendría.